La escena se desarrolla en Londres a finales del siglo XIX. Un joven vagabundo, Louie, conoce a Sherlock Holmes, un detective consultor que acaba de abrir su propia práctica, después de un caso de asesinato. A pesar de su odio por Holmes, quien no presta atención a los casos que involucran a la clase alta, Louie decide convertirse en el "perro" de Holmes y trabajar para él con el fin de ganar la capacidad de proteger a los sin techo.